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03 Diciembre 2019

Expedición Packrafting Noruega 2019

Expedición Packrafting Noruega 2019
ACTIVIDAD: Packrafting
RÍOS: Sjoa Y Gudbrandsdalslâgen (abreviado Lâgen de aquí en adelante) 
PAÍS: Noruega 
FECHA: Julio 2019 
CLIMATOLOGÍA: Cambiante, sol y chubascos, fresco al anochecer
PARTICIPANTES: Sergio Pérez y Álvaro Aguilera



Pretendo hacer una entrada lo más detallada posible de nuestra Expedición Pacrafting Noruega 2019, en el mes de Julio, para futuras consultas. 
 
DÍA 1
Una vez aterrizamos en Oslo, desde el mismo aeropuerto cogemos tren hacia Otta, donde nos espera nuestro amigo Pato Pagano (instructor IRF, guía de raff y creador de la marca oficial de chalecos Appe Stuff). Nos abastecemos de comida en un supermercado al lado de la estación.

Desde Otta, Pato y un compañero nos acercan en coche hasta la base de la empresa de rafting para la que trabajan esta temporada («Sjoa Rafting«), la más prestigiosa y antigua de la zona. Lugar idílico y recomendable, instalaciones de madera y tejados de hierba, todo integrado con la naturaleza. Pato nos cuenta, ya al calor de la barbacoa (el sol se pone pero nunca termina de hacerse de noche en estas fechas y latitudes), que estas empresas reciben terrenos y ayudas desde la propia administración para fomentar el turismo. El plan es descender al día siguiente, con él guiándonos, por el portentoso río Sjoa.
DÍA 2 – Expedición Packrafting Noruega 2019 – 1ª parte
A la mañana siguiente Pato tiene que hacer bajada y nos dedicamos a hacer una ruta a orillas del Sjoa, disfrutando de sus espectaculares paisajes y viendo de vez en cuando pasar balsas por el río.
Por la tarde, cuando Pato libra, nos ponemos en marcha, junto con un compañero suyo, al Sjoa. Subimos hasta Heidal, unos 9 kms por encima de la base donde estamos acampados. Con calma preparamos e hinchamos nuestros packraftings y embarcamos.
Es un río muy ancho, sin aparentes obstáculos de por medio, pero con un gran caudal (deshielo y lluvias), el tramo mas comercial del río. No llevamos 500 metros y se dispara la adrenalina, nos avisa Pato de unas olas a evitar, pero yo que voy el penúltimo (abre el grupo Pato y lo cierra su compañero). Veo a mi compañero Sergio delante mio caer en un agujero y volcar. No me da tiempo a reaccionar y atraído por fatales fuerzas, acabo cayendo en el mismo agujero y volcando. Ya somos 2 nadadores en el río (con el packraft todavía no tengo afianzado el eskimo y no lo intento). En seguida estamos en la orilla los 2 con nuestros guías y continuamos. 
A partir de aquí disfrutamos de esta maravilla de río, siguiendo la línea de nuestro guía, ya que tiene unos rápidos preciosos pero con algunos obstáculos escondidos. Llegamos al Cañón del Chocolate, por el color marrón de la roca (la del agua sigue azulada). Con una pirámide en todo el centro, cogemos el lado izquierdo, y así poco a poco, nos vamos aproximando el temido «China Hole» (Agujero a China), que habíamos visto desde la orilla en nuestra ruta matutina. Paramos en la orilla, nos explican el paso, cogemos aire y a por ello. En realidad es un paso fácil en el que solo hay que seguir la línea central por donde va la lengua de agua, eso sí, impresiona el desnivel, el  caudal y los agujeros atrincherados en los laterales, sobre todo el derecho.
Una vez superado, máxima tranquilidad y disfrutamos de los últimos centenares de metros con olas antes de llegar a la base. Primeera parte de la Expedición Packrafting Noruega 2019 concluida.
Aquí dejo un pequeño vídeo que hice esa misma noche desde la tienda de campaña, con el programa de edición rápida Quick de Gopro para móvil, que era la primera vez que usaba:

DÍA 3
A la mañana siguiente, en la cafetería de las instalaciones, conocemos a Paulo (reportero fotográfico de la empresa), quien accede a llevarnos desde Faukstad hasta Otta, para hacer nueva compra y empezar nuestra aventura en solitario, aguas abajo de Sjoa en el río Lâgen. De camino, a mitad entre Faukstad y Sjoa, Paulo nos para y nos lleva a visitar uno de los rápidos mas emblemáticos del Sjoa, donde se celebran las clásicas competiciones.
 
Él nos recomienda hacer el tramo que está por encima de Otta, ya que debe ser sencillo y lo ofertan para familias, pero por lo ajustado de nuestro tiempo, decidimos comenzar desde la desembocadura del Sjoa unos 10 kms más abajo para continuar por el río Lâgen.
 
Paulo nos deja en un paraje increíble para acampar, con playa de arena blanca y fina, pinos, paisaje…en la margen izquierda del río Lâgen, inmenso, sensacional, NORUEGA en estado puro.

Ahora sí comienza nuestra Expedición Packrafting Noruega 2019 en solitario. Después de instalar la tienda de campaña, nos dedicamos a cocinar «artesanalmente» unas brochetas de salchichas a la brasa y acto seguido al saco. No hay tiempo para móviles, ni lecturas…los días intensos dan para merecido descanso.
Nuestra intención es llegar a Ringebu, unos 45 kms más abajo, en 2-3 días, y de allí coger tren hacia Oslo.
 
DÍA 4 – Expedición Packrafting Noruega 2019 – 2ª parte
 
A la mañana siguiente, con calma pero algo nerviosos, vamos recogiendo y «empaquetando» todo el material en nuestras mochilas estancas. Por fin embarcamos y, rumbo a lo desconocido, vamos descendiendo los primeros kilómetros sin mas obstáculos que bonitos trenes de olas en un río especialmente ancho (entre 100 y 150 metros). Atravesamos Kvam, y casi sin esfuerzo y sin remar, llegamos a las inmediaciones de Sorperoa y Vinstra, donde nos aguarda un paso magistral y majestuoso.
Se trata de un «Monstruo de las Galletas» enorme, que quiere zampar con embarcación y todo, con esas fauces gigantescas que tiene: son 3 olas enormes seguidas, a cada cual más grande, siendo la última de una altura de unos 4 metros, desde el valle hasta la cresta, con unas paredes casi verticales entre ola y ola. A continuación es una mansa enorme de agua.
Paramos en la margen derecha y salimos a echar un vistazo, la anchura aquí es mucha, más de 100 metros, y recorremos toda la orilla estudiando bien el paso, que también suma algo más de 100 metros en toda su longitud, desde el comienzo hasta el final. Yo visualizo línea por el lateral derecho de las olas (lo que está visible desde nuestra orilla). Justamente es una franja de unos 3 metros de anchura, en la que si me arrastra la corriente principal hacia la izquierda, me engullirá el monstruo, y si me salgo más de la cuenta hacia la derecha, tocaré varias piedras con pequeños desniveles que fácilmente me arrastrarán sin remedio o me harán volcar.
¡¡3 metros sobre 100!! No tengo mucho margen de error, pero la llamada de la adrenalina está  servida. Mi compañero me montará seguridad al final del paso, y con enorme sentido de la responsabilidad, él decide no hacerlo. Antes de regresar a la embarcación, vuelvo a subir por la orilla yo solo, para coger aire, buena referencia del paso y meditarlo, ya que la anchura es enorme, y no tengo mucho margen de error ni visibilidad una vez esté en la embarcación: 1ª, 2ª y ¡¡3ª, allí tengo mi pequeña ola de referencia, la 3ª por la derecha!!
Todo está en orden en mi cabeza, así que allá voy, me embarco y me voy acercando al paso. Lo estudio un poco más de cerca, vuelvo para atrás, así hasta 3 ó 4 veces, hasta que por fin lo tengo claro del todo.
Entro correctamente por la referencia, pero la corriente me arrastra hacia la izquierda, el monstruo tiene hambre, pero yo me resisto y remo con fuerza para mantenerme dentro de la franja. Me mantengo dentro de ella mientras voy acercándome a mi compañero y finalmente lo consigo. No tengo palabras para explicar la emoción que siento y experimento en ese momento, 6 minutos desde que embarco hasta que llego al final, que me marcarán.
 
Después de este magistral paso decidimos desembarcar un centenar de metros más abajo, pues el lugar se presenta perfecto para acampar, con buena playa, árboles y tranquilidad. Montamos tienda, ropa a secar y a disfrutar del resto del día con un paseo a Sorperoa, donde tomamos un café caliente en un pequeño centro comercial.
DÍA 5
Puestos en marcha sobre el río otra vez, pasando Vinstra, escuchamos música desde el río, y no tardamos en darnos cuenta de que en la margen izquierda hay un gran festival montado en unos campos de fútbol, con exhibiciones de Motocross. Pronto llegamos a una gran mansa de agua que precede a la presa que hay junto a Harpefoss. Pensamos que tenemos un porteo corto y nos ponemos en marcha con mochilas en la espalda y packrafts sobre nuestras cabezas.
Al final descubrimos que el porteo es mas largo de lo esperado, llegando a ver un pequeño cañón que se forma justo por debajo de la presa con unos rápidos impresionantes, pero no podemos llegar hasta el río, por lo que seguimos a pie. Después de haber atravesado un tramo muy estrecho por una vía de tren, con caída al precipicio por un lado, pared por el otro, y el culo muy apretado rezando para que no pasara el tren, finalmente conseguimos llegar al final del cañón y embarcar ya en aguas tranquilas y abiertas.

A partir de aquí comienzan nuestras penurias en la Expedición Packrafting Noruega 2019, pues la navegación solo es plana, no hay apenas desnivel, a lo que se suma un clima más cálido, en el que nos empiezan a invadir los mosquitos. El paisaje aquí también pierde algo de interés. Remamos y remamos aguas abajo hasta encontrar lo que parece una estación abandonada de tren en la margen izquierda, en las afueras de un pueblecito llamado Hundorp. Montamos el campamento detrás, al lado de una pequeña jungla de mosquitos, y nos vamos al pueblo a dar una vuelta, donde acabamos comiendo una rica pizza.
 
 
DÍA 6
 
Nos despiertan los ruidos de unos operarios que llegan a trabajar; no estaba tan abandonada. La intención hoy es remar hasta Ringebu para coger un tren que sale a mediodía, por lo que no podemos dormirnos en los laureles. Nos separan 10 km de agua plana, así que no desayunamos y nos ponemos en marcha. Los últimos kilómetros nos dan una alegría, pues el agua se acelera y ya no hace falta palear mucho. Llegamos a Ringebu y cogemos el tren.
Como aún nos sobra algo de tiempo, en lugar de bajar directos a Oslo, decidimos bajar en Granrudmoen, pues desde aquí se ve un tramo hasta Lillehammer interesante de río desde las imágenes satelitales (no hemos perdido cobertura ni datos en ningún momento del viaje). En Lillenhammer podremos coger tren a Oslo otra vez.
El lugar donde nos deja el tren es un paraje paradisíaco, una especie de parque temático gigante donde todo es verde, cabañas de madera, árboles, paz… Pronto encontramos donde acampar, a orillas del río, en una especie de caseta de observación de animales (no montamos tienda), unos centenares de metros por debajo de otra presa. Ponemos ropa a secar y nos vamos a las instalaciones del parque a tomar algo. Yo me encuentro febril, y no tardo en descargar aguas fecales en el baño del bar. Regresamos al campamento, donde Sergio me da una pastilla. Me hecho a dormir, mientras Sergio va a investigar río abajo por la orilla los pasos que se intuyen. Luego me avisará de que al día siguiente «me lo voy a pasar bien».
 
DÍA 7
 
Menos mal, me levanto bien y en forma para afrontar el día, el trabajo en equipo de la Expedición Packrafting Noruega 2019 está funcionando. Recogemos todo y a por la aventura de nuevo, hoy parece que nos esperan rápidos interesantes. Antes de embarcar, vemos en la orilla contraria, como embarcan en un raft un guía con una pequeña familia, nos extraña puesto que no sabemos de la existencia de empresas por aquí, pero nos despeja las pocas dudas que nos quedaban sobre si sería navegable el tramo, ya que parece algo flojo de caudal y con bastantes bolos.
Pronto llegamos a la primera sección, la que había visto Sergio la tarde anterior, y desembarcamos en margen derecho. Miramos y estudiamos el paso, que en resumidas cuentas es una vena principal tras pequeños escalones, que se estrella contra una roca al final, pero dejando escapar bastante agua por su lateral derecho, por lo que es una buena línea para remar un poquito y soltar adrenalina. Esta vez mi compañero se decide y le digo que me siga, no veo necesario montar seguridad. Le voy marcando la línea y finalmente la atravesamos sin mayores dificultades. Seguimos el descenso buscando las principales líneas entre los bolos, con rapidillos flojos pero entretenidos, con un paisaje espectacular.

Llegamos a la segunda sección, en la que la corriente principal dibuja una curva de izquierda a derecha, bajando progresivamente por diferentes escalones, estrechándose y acelerándose, hasta llegar a un estrechón en el margen derecho, de apenas 3-4 metros, donde se junta todo el caudal del río, con 2 deflectores juntándose en V, formándose un rebufo tras ellos. Paramos en la margen derecha, en una especie de pozas naturales, y vamos a ver el paso. Pisamos sobre roca de granito y el paso se ve perfectamente desde la orilla en la que estamos, ya que está justo bajo nuestros pies a unos 3 metros de nosotros, es una pared vertical. Desde aquí observo, que si corto el deflector derecho, mas vale sacar un buen boof para atravesar la trinchera de abajo (algo más pequeña que en el centro), pero sumado a algo de drosaje bajo la pared en la que nos encontramos. Cortando el deflector izquierdo, órdago, se encuentra la línea (de metro y medio de ancho aprox), que tras pasar pegado por el lateral derecho de un gran bloque de piedra, me llevará directo a casa (entiéndase gran contra). Me la juego, el packraft, con la mochila encima, no es lo mismo que el kayak de plástico, pero estos días me he hecho bastante a él y me gusta su navegación y respuesta, por lo que este paso, a 3.000 km de casa en Noruega, tampoco podía dejarse sin hacer. Sergio, de nuevo con sensatez y prudencia, decide no hacerlo y me monta seguridad desde encima de la pared vertical. Embarco y me voy acercando al paso, chocando contra algún que otro bolo, pues la línea principal se va estrechando y no da mucho margen para maniobrar. Entro algo desestabilizado a la V, pero rápidamente corto el deflector izquierdo, atravieso la piedra por la derecha apuntándola directamente hacia la izquierda y de repente… me encuentro en el salón de «casa» gritando de emoción. Desembarco y subo encima de la piedra a esperar a mi compañero, que subió a por el packraft. Cuando llega, embarco y me acerco hasta su orilla para ayudarle a coger su packraft, que lo descuelga con la cuerda desde arriba. Agarro todo y se lo acerco por el río unos metros más abajo, donde él destrepa hasta un lugar accesible para embarcar.
A partir de aquí nos quedan unos rapidillos como los de arriba, en los que vamos disfrutando y pronto vamos perdiendo velocidad, pues el río se va ensanchando, llegando al km de ancho cuando llegamos a Lillenhammer. Desde el río vemos la famosa pista y Centro de Esquí de los JJ.OO. de 1994de Lysgârdsbakkene. Es hora de salir, buscamos donde acampar, entre el río y una especie de polígono industrial muy pequeño, separados por un centenar de metros de bosque (donde ocultarnos) y un pequeño paseo por donde pasean parejas y familias. Es el sitio, tendemos la ropa, montamos tienda y a cenar, mosquitos de nuevo. Luego nos damos el lujo de comer un helado en un pequeño burguer al lado del polígono. La navegación en la Expedición Packrafting Noruega 2019 ha finalizado.
 
DÍA 8
 
Hoy nos levantamos con calma pero sin pausa, vamos recogiendo y «empaquetando» packraftings y material en la mochila, pues desde aquí nos vamos directos a la estación de tren andando, donde desayunamos. Cogemos el tren y llegamos al Aeropuerto de Oslo.  Desde aquí cogemos otro tren que nos lleva directos a Oslo, pues todavía nos quedan unas horas para el vuelo y queremos conocer la capital. Recorremos parte del paseo marítimo, donde comemos algo en un puesto ambulante de comida rápida, y luego nos dirigimos hacia el centro, visitando parte del casco histórico, así como grandes parques. Rematamos el día haciendo gasto en una tienda de material técnico de montaña y a continuación, en una tienda de souvenires, donde nos atendió una simpática berciana que llevaba 11 años trabajando allí. Cogemos el tren rumbo al aeropuerto.
A partir de aquí, el regreso ya es otra odisea que no hace falta contar: escala en Londres, largas esperas en el aeropuerto y muchas ganas de llegar a casa.
Después de la Expedición Packrafting Noruega 2019, queda confirmada la polivalencia del packrafting para este tipo de expediciones, en los que coger vuelos y navegar ríos clase II-III.
 
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