Rafting

El rafting es uno de los deportes de aventura mas atractivos, seguros y de gran interés tanto para jóvenes como para adultos, y dependiendo del nivel del río hasta podemos compartirlo con los mas pequeños de la casa.

Es un deporte de equipo, donde todos los tripulantes de la balsa reman y orientan su peso de manera coordinada para recorrer los rápidos y mantenerse a flote.

La cantidad de personas que sube a cada barca varía según su tamaño; un número estándar es de seis u ocho tripulantes. La dirección de los movimientos queda a cargo del guía, quien debe conocer al detalle cada parte del río y tener conocimientos de primeros auxilios, lo que no quiere decir que la tripulación no obedezca sus órdenes ya que estas son MUY IMPORTANTES para maniobrar y dar propulsión a la balsa.

Según el número de pasajeros, el guía puede ubicarse en el centro de la balsa y orientarla por medio de dos remos largos, o bien puede hacerlo en la parte posterior de la embarcación, donde tiene mejor visión para “leer” el río.

En el rafting, los ríos se clasifican según su dificultad de 1 a 6 grados. Todo depende la cantidad de corriente, la velocidad, la pendiente, los obstáculos…

El riesgo es de bajo a alto: en manos de un guía que conozca a la perfección el río, hasta un chico de seis años puede hacer un descenso sin problemas por un tramo tranquilo de nivel II. El único requisito es saber nadar.

Los amantes de las emociones fuertes suelen preferir el rafting extremo, que incrementa al máximo el riesgo de vuelco a raíz de la caída del torrente de agua, de su caudal, bravura y peligrosidad.

Las empresas suelen navegar desde un nivel II para los principiantes hasta un nivel IV para los más atrevidos.

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